El re-branding que le hace falta a Tate Mcrae

Por Pau | 20 de junio 2026

El re-branding que le hace falta a Tate Mcrae

¿Por qué Tate McRae sigue sin convertirse en una verdadera pop star?

charlemos

El re-branding que le hace falta a Tate Mcrae

¿Por qué Tate McRae sigue sin convertirse en una verdadera pop star?

El re-branding que le hace falta a Tate Mcrae

¿Por qué Tate McRae sigue sin convertirse en una verdadera pop star?

¡Hablemos de esto! Está claro que el equipo de Tate McRae ha hecho muchas cosas bien, pero es más que obvio todo lo que ha hecho mal. ¿Dónde está Tate ahora mismo? ¿Cuánto le queda para volver a hacer lipsync de sus canciones en TikTok y a lanzar un teaser de un álbum que saldrá el mes que viene? Hoy desgranamos los errores de su gestión y planteamos el rebranding real que la artista necesita desesperadamente para convertirse en una estrella memorable y no en un fenómeno pasajero.

Maquillaje de contraste medio inspirado en Tate McRae
via tate mcrae instagram

El mayor error del equipo viene de no conocer en absoluto al público que consume la música de Tate. ¿A quién se le ocurrió la idea de colaborar con Morgan Wallen? El cantante de country podrá tener números estratosféricos y asegurar un hit en las listas americanas, pero arrastra un historial nefasto: acusaciones de violencia hacia su expareja, insultos racistas recurrentes, destrozos de material técnico en sus conciertos y conocidos problemas con el alcohol.

Es incomprensible qué vio el equipo de Tate en él para pensar que convencería a sus seguidores. De hecho, es raro que Tate hable más sobre su colaboración con Morgan que de su aparición en ‘Deja Vù’, cuando Olivia encaja mucho más con sus seguidoras. 

Tate McRae está siendo gestionada por un equipo que no la mira a ella; mira a las gráficas de Spotify. Sacaron dos discos prácticamente seguidos: Think Later vio la luz el 8 de diciembre de 2023 y So Close to What llegó el 21 de febrero de 2025. Los tours casi se solaparon en el tiempo: la primera gira terminó a finales de noviembre de 2024 y el 18 de marzo de 2025 ya había arrancado el Miss Possessive Tour. No hay espacio para respirar, ni para el misterio, ni para crear expectación.

Además, el manejo de los tiempos entre eras es desastroso. Cuando termina un álbum, Tate desaparece por completo a nivel musical, no se escucha nada de ella más allá de algún photo dump o un TikTok casual. Y, de un día para otro, empieza a saturar con adelantos en lugar de dejar pistas para que los fans adivinen. Los periodos entre discos son la oportunidad perfecta para guiar al público que llegó gracias a un hit global como, por ejemplo, «greedy» hacia el resto de su catálogo.

Yo lo veo de la siguiente forma, en la música de este tipo de artistas pop, las canciones suelen dividirse en tres ligas muy claras:

♥ El Mundo: Gente general que escucha lo que suena en la radio («greedy», «exes», «sports car»).

Las Chicas y los Gays: Amantes del pop que consumen divas pero no están al día con el día a día de Tate («you broke me first», «we’re not alike»).

♥ Los Fans: El núcleo duro de su comunidad.

Canciones como calgary’ o messier’ se quedan atrapadas en el terreno de los fans. El trabajo del equipo debería ser empujar esos temas hacia el terreno de «las chicas y los gays», demostrando que Tate es mucho más que una base rítmica bailable.

La falta de visión comercial también se refleja en sus contratos publicitarios. ¿Por qué Tate firma una colaboración con una marca como Neutrogena, que no tiene nada que ver con su imaginario, en lugar de aliarse con marcas de ropa deportiva o productos de baile?

Ahí radica la gran diferencia entre Sabrina Carpenter y Tate McRae. El equipo de Sabrina supo aprovechar el impacto de «Espresso» para asociarla con marcas de café, estéticas retro hiperdefinidas y convertirla en una main pop star. Tate, desafortunadamente, se ha quedado al rebufo.

¿QUÉ NECESITA TATE?

 

Tate es sarcástica, magnética y muy divertida. Necesitamos escucharla y conocerla más allá de sus coreografías. Tiene la personalidad necesaria para conectar con la gente de forma orgánica (de hecho, el mejor marketing se lo acaba haciendo en redes su amigo Findlay Mcconell). Para dar el salto definitivo, Tate necesita, una identidad visual fija y conceptos claros, agarrarse con fuerza a la estética dosmilera, al estampado de leopardo, al color naranja y crear una narrativa única para cada uno de sus discos y una marca global para sí misma. Además de un mánager y una discográfica que la protejan, que potencien su faceta de cantautora y, de paso, que eviten que se le filtren las canciones cada dos por tres.